Por años, el lugar estuvo en ruinas, pero, en 2014, comenzó la reconstrucción. Cuando los funcionarios de la ciudad colocaron un trozo de escombro como su piedra angular, uno de ellos citó Lamentaciones 5:21: «Vuélvenos, oh Señor, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio».

Jeremías escribió en Lamentaciones este canto fúnebre por Jerusalén. De manera gráfica, el profeta relató el impacto de la guerra sobre la ciudad. El versículo 21 refleja su sentida oración por la intervención divina. Aun así, se pregunta si sería posible. Entonces, con esta temerosa advertencia, concluyó su angustioso lamento: «a no ser que nos hayas desechado totalmente, y estés enojado en gran manera contra nosotros» (v. 22). Décadas más tarde, el Señor respondió esa oración cuando los exiliados volvieron a Jerusalén.

Quizá nuestra vida también parezca estar en ruinas. Quedamos devastados por problemas generados por nosotros mismos o conflictos que no podemos evitar. Pero tenemos un Padre comprensivo, quien, con bondad y paciencia, quita los escombros y construye algo mejor. Lleva tiempo, pero podemos confiar en Él.