CONCIENCIA CAUTERIZADA

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Por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (1 Timoteo 4:2)
 
 
No todos los tipos de conciencia son buenos; no todos funcionan bien; no todos emiten juicios correctos. Pablo, escribiendo a Timoteo habla acerca de la conciencia cauterizada. La palabra cauterizar es de origen latino y significa literalmente quemar una herida o una parte de la piel con fuego. Lo importante de todo esto es la consecuencia que genera. La piel o el tejido cauterizado pierde total o parcialmente la sensibilidad, se vuelve inmune al dolor porque las terminaciones nerviosas se han visto afectadas.
Apliquémoslo a la conciencia. Una cauterizada sería aquella que ha perdido la sensibilidad -quiero insistir en total o parcialmente-, la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Ante determinadas acciones, omisiones, pensamientos o actitudes ya no reacciona. Por exposición continuada se ha acostumbrado de tal manera a ellas que ya no tienen la capacidad de provocar una respuesta. La conciencia se ha vuelto insensible ante dichas situaciones. Otro equivalente bíblico sería la dureza de corazón. Un corazón de este tipo es aquel que a fuerza de no responder a la voz de Dios se va endureciendo espiritualmente de forma paulatina. Cuanto menos responde a la voz del Señor más y más va perdiendo la capacidad de identificarla y oírla. Al final se ha producido una auténtico esclerosis espiritual.
Lo mismo sucede con la conciencia, esta emite un veredicto sobre una conducta, actitud, motivación, etc. Si una vez no respondemos no pasa nada. Pero si de manera continuada vamos repitiendo la misma respuesta ante la misma situación, se va produciendo un efecto acumulativo, vamos perdiendo sensibilidad y, al final, esa área de nuestra conciencia se ha cauterizado, se ha vuelto insensible ante las demandas, ya podemos actuar sin temor a los veredictos de culpabilidad. El antídoto contra una conciencia cauterizada es no permitir el pecado no confesado en nuestras vidas. Por decirlo de alguna manera, el pecado no es el problema; el reto consiste en no confesarlo una vez que tenemos conciencia del mismo. De no hacerlo vamos cauterizando poco a poco nuestra conciencia.
¿Ante que situaciones pudiera ser que tengas una conciencia cauterizada?
Félix Ortiz